Tipos de mordidas y cómo identificarlas

Tipos de mordidas y cómo identificarlas

Al mirarte al espejo, es fácil fijarse en si tienes un diente torcido o separado. La forma en que encajan los de arriba con los de abajo suele recibir menos atención, hasta que notas algo extraño al morder. Tal vez las muelas se juntan, pero los dientes delanteros quedan separados, o los superiores tapan casi por completo a los inferiores. Los distintos tipos de mordidas se distinguen por esas diferencias. Para entender cuál podría ser tu caso, primero conviene saber qué observar y qué necesita revisar un ortodoncista antes de recomendar un tratamiento.

Cómo es una mordida correcta

La mordida, también llamada oclusión dental, es la forma en que encajan los dientes superiores e inferiores al cerrar la boca. Para distinguir los tipos de mordidas, se observa cómo se relacionan ambas filas de dientes. En una posición adecuada, los incisivos superiores quedan ligeramente por delante de los inferiores y cubren una pequeña parte de su altura. Las muelas, por su parte, mantienen contactos que permiten triturar los alimentos. No se espera que los bordes de todos los dientes coincidan como si fueran dos filas idénticas. Cuando ese encaje presenta alteraciones, hablamos de maloclusión dental, cuya importancia depende de la posición de las piezas y de cómo funciona el conjunto.

Cuáles son los tipos de mordidas y qué los diferencia

Entre los tipos de mordidas se encuentran la abierta, la cruzada, la profunda y la de borde a borde, que describen distintas formas de contacto entre los dientes. También se valoran el resalte aumentado y la mordida en tijera. Estas características pueden combinarse en una misma boca, por lo que identificar una no descarta las demás. Para distinguirlas, hay que observar si existe separación, cuánto cubren los dientes superiores a los inferiores y si alguna pieza queda por dentro o por fuera de su posición habitual.

Mordida abierta

Existe una mordida abierta cuando un grupo de dientes superiores e inferiores no llega a contactar al cerrar la boca. En la forma anterior, las muelas se juntan, pero queda un espacio entre los dientes delanteros. Esto puede dificultar cortar ciertos alimentos con los incisivos. También hay mordidas abiertas posteriores, en las que la falta de contacto afecta a las piezas de atrás. Por tanto, tener mordida abierta no significa que todos los dientes estén separados, sino que el cierre queda incompleto en una zona.

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Mordida abierta

Mordida cruzada

Al comparar los tipos de mordidas, la cruzada se reconoce porque uno o varios dientes superiores quedan por dentro de los inferiores al morder. Si sucede en los incisivos, se denomina anterior. Cuando afecta a premolares o molares, es posterior y puede presentarse en un lado o en ambos. Algunas personas desplazan la mandíbula al cerrar para encontrar una posición de contacto. El ortodoncista debe comprobar si la alteración depende de la inclinación de los dientes, de la anchura de los maxilares o de una combinación de factores.

Tipos de mordidas

Mordida profunda o sobremordida aumentada

La mordida profunda aparece cuando los incisivos superiores cubren en exceso la altura de los inferiores. Al cerrar, puede verse muy poca superficie de los dientes de abajo, aunque la sonrisa parezca alineada. En los casos más marcados, los incisivos inferiores pueden alcanzar el paladar y lesionar sus tejidos. La diferencia respecto a una mordida adecuada está en el exceso de cobertura vertical, porque una ligera superposición es normal.

Mordida profunda o sobremordida aumentada

Mordida borde a borde

Se reconoce porque los bordes de los incisivos superiores e inferiores se encuentran directamente al cerrar, sin la superposición habitual. Aunque es uno de los tipos de mordidas que pueden parecer correctos a simple vista, ese contacto puede favorecer el desgaste de las superficies que cortan los alimentos. Si notas bordes aplanados, pequeñas fracturas o sensibilidad, conviene revisarlos para determinar qué está ocurriendo. La apariencia de los dientes permite detectar señales, aunque por sí sola no confirma la causa del desgaste.

Mordida borde a borde

Resalte aumentado

El resalte es la distancia horizontal entre los incisivos superiores y los inferiores. Cuando está aumentado, los dientes de arriba sobresalen hacia delante de forma marcada, algo que suele apreciarse mejor de perfil. Al hablar de los tipos de mordidas, conviene diferenciar este rasgo de la mordida profunda, ya que describe cuánto se adelantan los dientes, en lugar de cuánto cubren verticalmente a los de abajo. Ambas alteraciones pueden coexistir. Además de modificar la apariencia de la sonrisa, unos incisivos muy adelantados pueden estar más expuestos a traumatismos.

Resalte aumentado

Mordida en tijera

La mordida en tijera afecta al encaje lateral de las piezas posteriores. Los dientes superiores quedan excesivamente por fuera de los inferiores y las superficies que deberían triturar los alimentos no contactan de manera adecuada. Se distingue de la mordida cruzada posterior porque la relación se altera en el sentido contrario. Como puede pasar desapercibida al mirar únicamente los dientes delanteros, su identificación requiere revisar también los contactos entre premolares y molares.

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Mordida en tijera

Qué significan las mordidas de clase I, II y III

Al buscar información sobre los tipos de mordidas, también aparecen las clases I, II y III. Esta clasificación toma como referencia la relación entre los primeros molares superiores e inferiores en sentido anteroposterior. Describe un aspecto diferente al de una mordida abierta o profunda, de modo que los términos se complementan. La posición de los molares orienta el diagnóstico, pero debe evaluarse junto con los demás dientes y la relación entre los huesos maxilares.

Clase I

Dentro de la clasificación de los tipos de mordidas, la clase I indica una relación anteroposterior adecuada entre los primeros molares. Sin embargo, no garantiza que toda la dentadura esté bien alineada. Una persona puede tener clase I y presentar dientes apiñados, rotaciones o espacios entre las piezas. Por eso, recibir esta clasificación no equivale a descartar cualquier problema de oclusión ni permite decidir, por sí sola, si hace falta tratamiento.

Clase II

En la clase II, los molares inferiores se encuentran más atrás de lo esperado respecto a los superiores. Puede relacionarse con diferencias en la posición dental o en el desarrollo de los maxilares. Aunque a veces se acompaña de dientes superiores adelantados o de una cobertura vertical excesiva, clase II y mordida profunda no significan lo mismo. Una describe la relación de delante hacia atrás y la otra, la superposición vertical de los incisivos.

Clase III

En la clase III, los molares inferiores están más adelantados respecto a su relación habitual con los superiores. En algunos casos, los dientes delanteros de abajo también quedan por delante de los de arriba. Puede existir una mandíbula más desarrollada, un maxilar superior con menor desarrollo o una combinación de ambas situaciones. La evaluación permite distinguir cuánto corresponde a los dientes y cuánto a la estructura ósea.

Cómo saber qué tipo de mordida tienes

Puedes observar tu cierre habitual frente a un espejo, sin apretar ni adelantar la mandíbula para intentar que los dientes coincidan. Fíjate en si queda un espacio entre los incisivos, si los superiores ocultan gran parte de los inferiores o si alguna pieza de arriba queda por detrás de su correspondiente inferior. También resulta útil reconocer lo que ocurre al comer, como dificultad para cortar alimentos o la sensación de que las muelas contactan únicamente de un lado. Son señales orientativas que puedes comentar durante la consulta.

Para confirmar el tipo de mordida, el ortodoncista examina los contactos dentales, la posición de las piezas y el movimiento de la mandíbula. Según lo que encuentre, puede necesitar fotografías, modelos o un escaneo de la dentadura y radiografías cuando estén indicadas. Este estudio permite identificar alteraciones que una fotografía frontal no muestra y valorar si el problema es principalmente dental, esquelético o mixto.

Por qué se producen las alteraciones de la mordida

La forma de los maxilares, su crecimiento y la relación entre el tamaño de los dientes y el espacio disponible pueden influir en el encaje. También intervienen algunos hábitos infantiles mantenidos durante mucho tiempo, como chuparse el dedo, así como la pérdida prematura de dientes de leche. No todas las personas desarrollan la misma alteración por una causa concreta. Revisar estos antecedentes ayuda a entender el origen del problema y a planificar su manejo, especialmente mientras continúa el crecimiento.

Cómo se corrigen los diferentes tipos de mordidas

El tratamiento de los distintos tipos de mordidas depende del origen de la alteración, su intensidad, la edad y el estado de los dientes y las encías. Los brackets y los alineadores pueden corregir numerosos problemas de posición dental, pero la elección requiere un estudio previo. Durante el crecimiento, determinados casos se benefician de aparatos que actúan sobre el desarrollo o la anchura de los maxilares. En adultos con discrepancias óseas importantes, puede ser necesario combinar ortodoncia y cirugía ortognática. Tener una mordida de clase II o III no implica automáticamente necesitar una operación.

Cuándo conviene revisar tu mordida

Solicita una evaluación si notas que el encaje ha cambiado, tienes dificultad para masticar, aparecen desgastes visibles o algún diente lastima la encía o el paladar al cerrar. Si además existe dolor mandibular o bloqueo, coméntalo para que se estudie su causa. Estas molestias no deben atribuirse automáticamente a una mala mordida, ya que los trastornos temporomandibulares son complejos y la evidencia no respalda esa explicación como causa general.

Reconocer los tipos de mordidas te ayuda a explicar qué has notado en tu boca y a entender mejor una valoración profesional. No necesitas encontrar por tu cuenta el nombre exacto del problema. Saber qué dientes no contactan, dónde aparece una molestia o desde cuándo sientes un cambio ya aporta información útil para decidir el siguiente paso.